Las Telecomunicaciones están jugando un papel esencial en el
impulso de la recuperación.
La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar
redes de nueva generación tanto en fibra óptica como en 4G (fijo y móvil) a
todos los hogares de España. De hecho, en mayo, Telefónica alcanzó la cifra de
800.000 clientes de fibra óptica (FTTH). Tan solo en ese mes consiguió más de
100.000 clientes. Ha alcanzado 6,1 millones de unidades inmobiliarias con su
red de fibra óptica y su objetivo es llegar a 10 millones a final de año. Estos
logros no son solo buenos para esta gran empresa, sino que afectan al
crecimiento económico de todo el país y al bienestar de los ciudadanos.
Dadas las condiciones antes explicadas, el PIB se
incrementaría un 0,3%. Y, al líder, siguen el resto de compañías de
telecomunicaciones (Vodafone, Orange, etc), en plena transformación del sector
hacia una mayor integración, como ya sucedió en EEUU.
Lo que diferencia la economía española –desarrollada- de las
emergentes, es la fuerte penetración de las tecnologías de la información en la
vida de las personas y las empresas. En sus dos estudios de 2014 (uno, sobre
Competitividad Global, el otro sobre Implantación de las TIC en 148 países),
The World Economic Forum sitúa a España en una posición privilegiada en cuanto
a “innovación” y “preparación tecnológicas”.
Gracias a la innovación tecnológica España ha avanzado
puestos en los rankings de competitividad global, y, según la escuela de
negocios suiza IMD, en la primera mitad de 2014, España ha escalado del puesto
45 al 39, adelantando a naciones fuertemente industrializadas, como Italia, por
ejemplo.
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